¿Qué es?
El té verde es una infusión obtenida a partir de las hojas de la planta Camellia sinensis. A diferencia de otros tés, su procesamiento evita la fermentación, lo que permite conservar una alta concentración de compuestos bioactivos, principalmente polifenoles, que han sido objeto de estudio científico por sus propiedades biológicas en el organismo humano.
Origen y fuentes naturales
Originario de Asia, el té verde se consume tradicionalmente en diversas culturas. La planta Camellia sinensis es la única fuente natural de este ingrediente. Dependiendo de las condiciones de cultivo y el método de procesamiento, la concentración de sus principios activos puede variar significativamente, siendo el té verde la fuente más rica en catequinas en comparación con el té negro o blanco.
Composición y mecanismo de acción
La composición del té verde destaca por su contenido en flavonoides y catequinas, siendo la epigalocatequina-3-galato (EGCG) la más relevante. Estos compuestos actúan como potentes antioxidantes que ayudan a neutralizar el estrés oxidativo. Además, se ha observado que los compuestos del té verde pueden interactuar con proteínas de los canales iónicos en las paredes de los vasos sanguíneos, contribuyendo a la relajación vascular y apoyando la salud cardiovascular.
Beneficios respaldados por ciencia
- Apoyo antioxidante: Protege a las células frente al daño causado por el estrés oxidativo gracias a su alta densidad de polifenoles.
- Salud cardiovascular: Se asocia con la mejora de la función endotelial y el apoyo al mantenimiento de una presión arterial saludable.
- Gestión del peso: El consumo de extractos de té verde, especialmente cuando se combina con ejercicio, se asocia con un apoyo en la oxidación de grasas y el metabolismo energético.
- Propiedades antiinflamatorias: Las catequinas, en particular el EGCG, contribuyen a modular respuestas inflamatorias en el organismo.
- Función cognitiva: Existe evidencia que sugiere un impacto positivo en la mejora de la función cognitiva y la protección neuronal.
Cómo se usa
En la literatura científica, las dosis varían según el objetivo. Una taza de té verde aporta aproximadamente 50-100 mg de EGCG. En suplementación, las dosis típicas de extracto estandarizado oscilan entre 100 y 300 mg de EGCG por día. Es fundamental seguir las recomendaciones de los fabricantes y consultar con un profesional de la salud, ya que la concentración de EGCG puede variar drásticamente entre productos.
Seguridad, efectos secundarios y precauciones
El consumo moderado de té verde es generalmente seguro. Sin embargo, la EFSA ha señalado que dosis muy elevadas (superiores a 800 mg de EGCG al día) pueden estar asociadas con riesgos de toxicidad hepática. Se recomienda evitar el consumo excesivo y supervisar su uso en personas con condiciones preexistentes. La calidad del extracto es crucial para garantizar la seguridad y eficacia.
Referencias científicas
Los beneficios y mecanismos han sido documentados en estudios como los de la Universidad de California en Irvine (2021) sobre propiedades antihipertensivas, las revisiones de la EFSA sobre la seguridad de las catequinas (2018), y meta-análisis sobre la pérdida de peso asociados al ejercicio (Examine, 2025).









